Después de que muere una mascota, los padres suelen quedarse paralizados, aterrados de decir algo incorrecto y empeorar el dolor. Respira. No existe una frase perfecta que borre el duelo, y no la necesitas. Lo que más necesitan los niños es honestidad, calidez y la certeza constante de que sus sentimientos, y su padre o madre, no van a ninguna parte.

Dar espacio a las preguntas y a la tristeza
Verdad y ternura, en el mismo aliento

Dilo con Claridad

Usa las palabras reales: murió, muerto, muerte. Los eufemismos suaves como "la perdimos" o "se quedó dormida" suenan más gentiles para los adultos, pero confunden a los niños, que piensan en términos literales. Un niño al que le dijeron que su mascota "se quedó dormida" puede resistirse a la hora de dormir; uno al que le dijeron que la mascota "se perdió" puede preguntarse por qué nadie la está buscando. El lenguaje claro es el lenguaje más bondadoso.

Frases que Realmente Ayudan

Reconoce la verdad y el dolor

Intenta: "Daisy murió esta mañana. Su cuerpo dejó de funcionar y no va a volver. Sé cuánto la amabas, y está bien sentirte muy triste." Nombrar la pérdida y el sentimiento en el mismo aliento le dice a un niño que el duelo está permitido en esta casa.

Deja espacio para su reacción, sea cual sea

Algunos niños sollozan; otros preguntan si pueden ir a jugar. Ambas son normales. Los niños hacen su duelo en breves ráfagas, entrando y saliendo de la tristeza. Si tu hijo parece despreocupado en un momento y devastado al siguiente, no hay nada malo en él.

Responde a la pregunta de la culpa antes de que se agrave

Los niños a menudo creen en secreto que causaron la muerte, por olvidar rellenar un bebedero, por haberse molestado con la mascota alguna vez. Diles con claridad: "Nada de lo que hiciste o dejaste de hacer causó esto. No es tu culpa." Repítelo cada vez que surja.

Qué Evitar

Evita "Dios necesitaba otro ángel" o "está en un lugar mejor" a menos que esas creencias sean genuinamente parte de la fe de tu familia y se expliquen con cuidado; el consuelo abstracto puede sonar como si minimizara el dolor. Evita apresurarte a reemplazar a la mascota, lo cual da a entender que el duelo debería saltarse. Y resiste el "sé fuerte", que le enseña a los niños a esconder lo que sienten.

Dales Algo que Hacer

La acción canaliza un duelo que las palabras no pueden alcanzar. Estos pequeños rituales le dan un contenedor a sentimientos sin forma, y le dicen a un niño que recordar es bienvenido:

Mantén la Conversación Abierta

No dirás todo perfectamente, y no necesitas hacerlo. Lo que importa es que tu hijo aprenda que la puerta siempre está abierta, que puede traerte su tristeza, sus preguntas y sus recuerdos, y encontrarse con verdad y ternura cada vez.