No necesitas ser escritor para escribir un buen elogio. Necesitas haber prestado atención, y si quisiste a este animal, ya lo has hecho: conoces su rutina matutina, el sonido que hacía cuando quería algo, la forma exacta en que se recostaba contra ti. Un elogio no es más que esa atención, organizada en algo que puedas decir en voz alta o leer para ti mismo. Ya sea que vayas a hablar en un pequeño servicio conmemorativo o que escribas algo solo para guardar en un cajón, esta guía te ofrece una estructura sencilla que seguir y pasajes de ejemplo reales de los que tomar prestadas palabras cuando las tuyas no quieran salir.

Ponerle palabras a un amor difícil de resumir
Palabras dichas en voz alta, en un servicio o a solas en una habitación silenciosa

Una estructura sencilla que funciona

Un elogio para una mascota no necesita seguir un formato rígido, pero tener una estructura flexible hace que escribir sea mucho menos abrumador que quedarte mirando una página en blanco. La mayoría de los elogios eficaces atraviesan cuatro etapas naturales.

  1. Cómo llegó a tu vida. La historia de la adopción, el día que lo llevaste a casa, o las circunstancias que hicieron que fuera tuyo: esto ancla el elogio en un comienzo.
  2. Quién era realmente. No una lista genérica de cualidades de "buena mascota", sino los detalles específicos, a veces peculiares, que lo hacían distintivamente él mismo.
  3. Lo que te dio. Este es el núcleo emocional: cómo cambió tus días, qué aprendiste de él, para qué estuvo ahí.
  4. Una frase final que se despida. Aquí, cuanto más simple, mejor. No necesitas un final grandioso, solo uno honesto.

Ejemplo: la apertura

"Encontré a Biscuit en un refugio un martes al que casi no fui. Era la perra más ruidosa del edificio y la única que dejó de ladrar en el instante en que me agaché. Me gusta pensar que ella me eligió a mí tanto como yo la elegí a ella."

Ejemplo: los detalles específicos

"Odiaba la aspiradora con todo su cuerpo y amaba las tormentas eléctricas, algo que nunca tuvo sentido para ninguno de nosotros. Dormía exactamente en diagonal sobre la cama, todas las noches, sin importar cuántas veces intentáramos enseñarle otra cosa. No era una perra perfecta. Era nuestra."

Escribir para un servicio frente a escribir para ti mismo

Si vas a leer esto en voz alta ante otras personas, procura que las frases sean más cortas de lo que te parecería natural en el papel: las frases largas son más difíciles de decir sin que se te quiebre la voz. Léelo en voz alta para ti mismo de antemano, no solo en silencio, para saber dónde están las partes difíciles antes de estar de pie frente a alguien.

Si escribes solo para ti, ninguna de estas reglas importa. Deja que se extienda. Deja que se repita. Deja que sea más desordenado que algo pensado para un público: un elogio privado no es más que una carta de amor con una fecha límite que ya ha pasado.

Si te cuesta empezar

Cuando la página en blanco parece imposible, intenta responder una sola pregunta en lugar de tratar de escribirlo todo de una vez: ¿cuál es el primer recuerdo que te viene a la mente cuando piensas en él? Escribe ese único momento con todo detalle: dónde estabas, qué hizo, cómo te sentiste, y deja que el resto del elogio se construya a partir de ahí. La mayoría de las personas descubre que, una vez que tienen un recuerdo verdadero y específico en la página, el resto fluye con más facilidad de lo que esperaban.

Escribirlo juntos, en familia

No tienes que escribir un elogio a solas, y si los niños estaban cerca de la mascota, incluirlos puede ser genuinamente sanador en lugar de simplemente más difícil. Prueba a pedirle a cada miembro de la familia que aporte un recuerdo o una sola frase, incluso algo tan simple como "siempre dormía sobre mis pies", y entreteje las piezas en lugar de suavizarlas hasta convertirlas en una sola voz. Los niños, en particular, suelen sorprender a los padres con la claridad de lo que eligen decir. El resultado no se leerá tan pulido como algo escrito en solitario, pero se sentirá verdadero, y le da a todos una forma pequeña y concreta de participar en la despedida.